El euro no aguantará la carrera

28.06.2017 09:26

El principal factor que mueve la cotización del euro/dólar desde la crisis del euro en 2012 es el diferencial existente en la política monetaria que se aplica a ambos lados del Atlántico. Respondiendo a este esquema, el dólar protagonizó una gran subida en 2014-15, a medida que la Reserva Federal (FED) comunicaba a los mercados su intención de comenzar a tensionar su política monetaria, mientras que el BCE se movía justo en la dirección opuesta.

Y las cosas no parece que tengan visos de ir a cambiar. La cotización del tipo euro/dólar en los próximos meses seguirá dependiendo en gran medida de las expectativas sobre política monetaria. En estos momentos, los mercados de tipos de interés no acaban de creerse las expectativas de la propia Reserva Federal sobre subidas de tipos. 

El famoso "grafico de puntos" de la FED indica, como promedio, que la institución espera que los tipos de intervención estén entre 2% y 2.25% a finales de 2018, lo que implica cuatro subidas de 0.25% desde el nivel actual (Grafico de dot plot). 

Por contraste, los mercados sólo ponen en precio entre una y dos subidas en el mismo período. Y en el caso del BCE, aunque los tipos de intervención son negativos, el mercado pone en precio subidas de tipos a lo largo de 2018, lo que nos parece que está en línea con la comunicación de la propia institución. Esta discrepancia entre las comunicaciones de la Fed y la reacción de los mercados es poco habitual, y es uno de los principales factores que han llevado al euro cerca de máximos dentro del rango que ha imperado en los últimos dos años, entre 1.05 y 1.15. Por tanto, el factor clave para la evolución de este tipo de cambio será la resolución de esta dicotomía.

En relación con este conflicto, nuestra postura se alinea con la Reserva FederalEstamos de acuerdo en que, con la economía estadounidense acercándose al pleno empleo, con los sueldos creciendo de manera moderada pero fiable, y con la inflación subyacente oscilando alrededor del 2%, no hay motivo alguno para mantener una política monetaria de emergencia con los tipos tan bajos.

En cambio, la inflación subyacente en la eurozona continúa muy lejos del objetivo del BCE, por debajo del 1%, y no acaba de adquirir una tendencia clara al alza. Por tanto, pensamos que el Consejo del BCE no tendrá prisa por retirar estímulos monetarios, y los tipos de intervención serán negativos hasta muy entrado el año que viene.
En estas circunstancias, pensamos que será difícil que el euro encadene una subida sostenida contra el dólar, y pensamos que a medio plazo el tipo de cambio volverá a la parte baja del rango que señalamos arriba, alrededor de 1.05 dólares por euro.

Enrique Díaz-Alvarez es director de Riesgos de Ebury

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